U
na vez que se entra en el confesionario con el
sacerdote, se comienza con la señal de la cruz.
A continuación, se puede saludar al padre con
palabras como estas: "Bendígame, padre, porque
he pecado. Mi última confesión fue hace (semanas,
meses, años)". Luego, simplemente confiesa tus
pecados.
Uno debe ser directo e ir al punto a la hora de
confesar los pecados, sin intentar excusarse o culpar
a otras personas por las acciones propias; hacer esto
mostraría lo contrario: que no aceptamos las propias
faltas. Debido a que muchas veces el tiempo para con-
fesarse es limitado, las personas que deseen tener una
conversación más profunda con el sacerdote tienen la
oportunidad de hacer una cita aparte para confesarse
y recibir consejo espiritual.
Confesión de
los pecados
E L P U E B L O C A T Ó L I C O | 19