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EL PUEBLO CATÓLICO | OCTUBRE-NOVIEMBRE 2026
V ER A LOS DEM ÁS
COMO HIJOS
A M A DOS DE DIOS
Nunca podremos entablar un ver-
dadero diálogo con alguien si no lo
respetamos. Es cierto que puede estar
equivocado en cuestiones de religión,
moral o política. Pero, aunque esté
equivocado, eso no lo hace menos
hijo de Dios. Jesús trata a todos como
hijos amados de un Padre que anhela
tener una relación con ellos. Cuando
partimos del reconocimiento de que
Dios ama a la persona con la que no
estamos de acuerdo, esto nos ayuda a
ordenar nuestras intenciones.
En vez de querer tener la razón,
quedar por encima del otro o hacer
que esa persona se sienta mal por
estar equivocada, reconocer esto me
recuerda que lo que verdaderamente
quiero es que esa persona conozca el
amor de Dios. Si comenzamos por ahí,
quizá podamos descubrir lo bueno
que hay en la perspectiva del otro.
Incluso podríamos descubrir que el
Señor estaba obrando a través de esa
persona para mostrarnos algo que ni
siquiera habíamos considerado. ⊲