ste respeto a la familia ref leja otro principio
importante llamado subsidiariedad, definido
por el papa Pío XI en su encíclica Quadragesimo
Anno. El principio dice que no se puede quitar a
los individuos y dar a la comunidad lo que ellos
pueden realizar con su propio esfuerzo. De la
misma manera, no se puede quitar a las comu-
nidades menores lo que ellas pueden hacer y
proporcionar para dárselo a una sociedad más
elevada. En pocas palabras, la sociedad debe
prestar ayuda al pueblo, pero no destruirlo.
En una época caracterizada por un Estado
enorme, en la que el gobierno, las comunicacio-
nes y la economía se han centralizado, la Iglesia
reconoce la importancia de preservar las ins-
tituciones locales, que permiten a las personas
participar directamente en la configuración de
la vida de su propia comunidad.
La subsidiariedad no puede interpretarse
desde una perspectiva libertaria, como si se
tratara simplemente de dejar a cada uno a su
suerte. La solidaridad constituye un comple-
mento importante, pues reconoce que, como
seres sociales y, aun más, como cristianos,
E
La encíclica
Quadragesimo Anno del
PAPA PÍO XI examina
la justicia social y
económica, haciendo
énfasis en la dignidad
humana, la solidaridad
y el bien común.
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OCTUBRE-NOVIEMBRE 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO