Más allá de la
representación del
bautismo en la película
El Padrino, la realidad de
bautizar a un niño normalmente
no resulta muy dramática: el bebé
duerme, el sacerdote ora y la familia
toma fotografías. Por lo general, no
resulta lo suficientemente emocionante
para Hollywood.
A
pesar de la experiencia, con frecuencia tranquila y pintoresca,
del bautismo de un niño, ocurre algo dramático en el plano espiri-
tual. El bautismo es uno de los momentos más significativos de nues-
tra relación con el Señor, pues nos une a Cristo y nos convierte en hijos de Dios.
Tenemos una larga tradición en la Iglesia de ofrecer el don del bautismo a
los niños, pero no todas las tradiciones cristianas bautizan a los bebés. ¿Por
qué los católicos sí lo hacen? ¿No sería mejor dejar que nuestros hijos crezcan
y decidan por sí mismos cuándo están listos? Analicemos el enfoque católico
sobre este tema y descubramos por qué la Iglesia católica sigue promoviendo el
bautismo de los bebés.
Foto de Nicole Perez