A L EG R Í A , U N D O N D E L E S P Í R IT U
El gozo es un fruto del Espíritu Santo: una serenidad
profunda que nace del amor y la confianza en Dios, y que
nos permite vivir plenamente el presente.
La alegría de la Navidad es aún más grande porque revi-
vimos un momento eterno: el Dios de los cielos ha visto
nuestra fragilidad, ha entrado en el tiempo, ha roto la espi-
ral descendente de la historia y nos ha rescatado.
La verdadera alegría navideña consiste en contemplar,
con asombro y gratitud, cómo esta realidad se hace visible
ante nuestros ojos cada día.
¿Quieres experimentar ese gozo profundo esta
Navidad? Detente y mira.
Mira cómo brilla la nieve con la luz del sol de la
mañana. Millones de copos de hielo,
cada uno distinto, son
nada para el Dios que
cubrió el mundo con cris-
tales diminutos solo para
deslumbrarte.
Mira el rostro de tu hijo,
no solo su superficie. Tal vez
no siempre te mire con tanta
atención. ¿Qué ves? ¿Qué
hay detrás de sus palabras, de
sus quejas, de sus peticiones?
¿Qué acto generoso de Dios te
confió el cuidado de esa alma
en crecimiento? ¡Qué increíble
verlo pasar de ser un bebé inde-
fenso a un pequeño protector en
formación! ⊲
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EL PUEBLO CATÓLICO | DICIEMBRE 2025-ENERO 2026