La alegría de
la Navidad
se encuentra en el
PRESENTE
P
ensé que la Navidad pasada sería muy difícil.
Era la primera vez que mi esposo, mis
hijos y yo no viajábamos para ver a la familia
extendida. El distanciamiento que provocó esa
situación ya era doloroso de por sí, sin contar el
miedo de perderme de momentos, las tradiciones
que se desvanecían y el duelo por aquella imagen
que había soñado de unas fiestas llenas de primos,
risas y caos alegre.
Y, sin embargo, a pesar de que no estábamos con
nuestros familiares, la Navidad del 2024 resultó ser
más tranquila, alegre, divertida y renovadora de lo
que imaginé.
P R E S E N CI A D E N AV I DA D
La historia es antigua, pero siempre nueva: Dios
permite la pobreza para que descubramos la verda-
dera riqueza.
Privada de muchas de las cosas que creía
esenciales para una "verdadera" Navidad,
me enfoqué en lo que realmente importaba:
la forma en que nos estábamos conectando
como familia y cómo eso cimentaba la fe y
la seguridad de nuestros pequeños de dos y
tres años. Aquello que "debería" constituir
una infancia navideña ideal dejó de tener
importancia. ⊲
Cuando los planes se desmoronaron, llegó la paz,
y por primera vez la temporada de alegría se volvió real.
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EL PUEBLO CATÓLICO | DICIEMBRE 2025-ENERO 2026