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El problema Actualmente vivimos en una sociedad que nos ha robado algo sumamente importante para el desarrollo de los jóvenes: la realidad. Es mucho más común que los adolescentes se comuniquen a través de redes sociales que en persona. En consecuencia, aunque estén físicamente presentes, muchas veces están emocionalmente ausentes. Esto provoca pérdida de conexión familiar, un sentido de aislamiento, adicción a la tecnología, ansiedad, necesidad de perfección y falta de comprensión de quiénes son en realidad. Desafortunadamente, el uso constante de teléfonos móviles y redes sociales alimenta en muchos jóvenes la búsqueda irreal de la perfección. Mien- tras intentan descubrir quiénes son y para qué los creó Dios, se enfrentan cada día a comparaciones constantes. No solo surge el deseo de parecerse a las personas que siguen, sino que también se instala la creen- cia de que no son suficientes tal como son. Las constantes dudas sobre su valor, su apariencia, su éxito o su inteligencia les impiden reconocer que han sido creados a imagen y semejanza de Dios. Esto debilita su autoestima y puede llevarlos a sentirse inseguros. Con una autoestima baja, se vuelve aún más difícil para ellos reconocer el valor que Dios les ha dado y el propósito que él tiene para sus vidas. El uso descontrolado del teléfono móvil y de las redes sociales puede generar adicción, por la necesidad cons- tante de estar conectados. Cuando no tienen acceso a sus dispositivos, muchos jóvenes experimentan ansiedad, ya que su sistema nervioso se ve alterado por esta desco- nexión. Es fácil caer en la idea de que siempre hay un video nuevo por ver, una foto reciente que alguien publicó, o una historia que necesita atención inmediata. Sin embargo, esto no es verdad. Es completamente posible estar pre- sentes en nuestras responsabilidades y tareas diarias sin revisar el teléfono constantemente. Estas experiencias reales brindan a nuestros hijos la paz y conexión que tanto necesitan. Como padres, podemos acompañarlos en el establecimiento de límites saludables respecto al uso de los teléfonos móviles y redes sociales. 20 OCTUBRE-NOVIEMBRE 2025 | EL PUEBLO CATÓLICO

