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2025_EPC_Junio-Julio

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13 EL PUEBLO CATÓLICO | JUNIO-JULIO 2025 Creados para amar sin límites (Vida fraternal en comunidad, #22) Tú y yo fuimos creados para amar sin límites. ¡Nos rebelamos ante esta idea! Porque nos atormentan los terribles límites de nuestro amor. ¿Por qué luchamos con tales límites? Las respuestas son tan sorprendentes como verdaderas: porque somos bendecidos, de hecho, por nuestro Creador, para ser personas humanas únicas e irrepetibles, y a causa del pecado, tanto del pecado ori- ginal como del propio pecado personal. La división es diabólica Es interesante notar que la palabra "diabólico" (demoníaco) proviene del griego y significa "separar o dividir". Como respuesta a las dificultades humanas que se encuentran al vivir en nuestra comunidad, que es la bendición de Dios, nuestra sociedad ha institucionali- zado la separación. La Iglesia y su pueblo no han estado exentos de este sufrimiento. 13 ¿Cómo se puede formar entonces una auténtica comunidad? ¿Cuál es el papel de la comunidad para el discípulo de Jesucristo? Permítanme comenzar respondiendo a esta pregunta sugiriendo que primero debemos evaluar el orden de nuestros amores. En nuestra comunidad, tenemos una especie de lema de vida: "Dios, comunidad, misión". Es en ese orden que se entrega nuestro amor. Por todos, en pura gratitud, ¡le debemos a Dios nuestro primer amor y adoración! Luego, la siguiente mayor expresión de amor se da a la comunidad de personas con quienes he prometido mi amor por voto: matrimonio y vida familiar, mi comunidad religiosa, etc. En tercer lugar, me entrego a la misión que Dios me ha confiado. Ahora, podemos profundizar en la comunidad y nuestra fe católica. Dado que la vida en comunidad nunca es fácil, el cardenal O'Connor reflexionaba sobre el origen de la dificultad y nos decía: "Somos creados a imagen de Dios, un ser social perfecto, pero debido al pecado original tendemos a dividirnos unos de otros, a tratarnos con hostilidad, amargura, envidia y lujuria". Siendo todos pecadores, ¿cómo se forma entonces la comunidad? El cardenal O'Connor respondió a esa misma pregunta en una conferencia a las Hermanas de la Vida en 1992, diciendo: "No puedo enfatizarlo lo suficiente: no puede haber verda- dera comunidad excepto en la Eucaristía... la comunidad, a su vez, solo puede lograrse y preservarse cuando se nutre de Cristo Eucarístico". Comulgamos juntos en la Eucaristía y, a través de esa comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, experimenta- mos la primera alegría de la comunión humana. ⊲ Fotos cortesía de las Hermanas de la Vida EL PUEBLO CATÓLICO | JUNIO-JULIO 2025

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