DIOS QUIERE QUE
lo cuch
Ser conscientes y relacionar los
movimientos de nuestro corazón
con Dios nos ayuda a crecer en
amistad con él. Cuando lo hacemos
en las escrituras, especialmente el
leccionario, la liturgia de las horas y
los sacramentos, crecemos en nuestra
identidad como su pueblo. Él quiere
que lo conozcamos tanto individual
como en comunidad. Cada uno de
nosotros tiene una relación única con
él, pero todos compartimos el apellido
de familia.
El lenguaje de Dios no es
complicado, ni es solo para personas
súper espirituales. La mayor barrera
para aprender cualquier idioma
es la falta de exposición a él. Si
solo escuchas la Sagrada Escritura
cuando se lee en la Misa y solo
asistes a Misa una vez a la semana,
has cumplido con tu obligación, pero
no es suficiente para aprender el
lenguaje de Dios. Si tomaras clases
de mandarín una vez a la semana
durante una hora, con el tiempo
aprenderías algunas palabras y frases,
pero nunca llegarías a dominarlo.
No hay sustituto para el tiempo en el
aprendizaje de un idioma. Si quieres
escucharlo, pasa tiempo con él. Si
quieres la edición de Dios de Rosetta
Stone, lee la Biblia diariamente y
frecuenta los sacramentos.
Pues viva es la palabra de Dios
y eficaz, y más cortante que
cualquier espada de dos filos.
Penetra hasta la división entre
alma y espíritu, articulaciones y
médulas; y discierne sentimientos
y pensamientos del corazón".
HEB 4, 12
¡Que el Señor abra
nuestros oídos a su voz
y nuestros corazones
a sus inspiraciones!
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EL PUEBLO CATÓLICO | FEBRERO-MARZO 2025