P O R E L P U E B L O C A T Ó L I C O
L
a Iglesia nos da el sacramento de la reconcilia-
ción, o la confesión, precisamente para reconci-
liarnos con Dios. Como seres pecadores, nuestra
comunión con el Señor y su Iglesia se daña cada vez
que caemos en un acto pecaminoso. Al confesar nues-
tros pecados a un sacerdote, que actúa en la persona
de Cristo, esa comunión se restablece.
Una idea errónea sobre la confesión es que es
vergonzosa y nos lleva a culpabilizarnos. Este no es
el modo de acercarse a este sacramento tan bello. Si
existe una palabra que describe mejor la confesión,
es "misericordia". Jesús quiere que acudamos a él y
expongamos nuestras almas para que él las sane. Solo
por su gracia podemos restablecer nuestra comunión
con Jesús; no podemos hacerlo solos. Por eso Jesús nos
dio el sacramento de la reconciliación.
Si hace tiempo que no te confiesas, tómalo como
una invitación del Señor a volver a recibir su abrazo
amoroso. Él se complace en ti y quiere que sepas lo
mucho que te ama. En estas páginas encontrarás un
sencillo manual para confesarte. No lo dudes: ve y
recibe la misericordia del Señor.
Guía para
la confesión
Recibe la misericordia transformativa de Dios
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SACRAMENTO DE MISERICORDIA