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" S
i haces eso, Dios se va a enojar
contigo". ¿Cuántas veces nos
dijeron esto de niños? Es bastante
común en nuestra cultura ver a Dios como
un Dios castigador que lo único que hace es
decir "no hagas esto" o "no hagas aquello".
Esta también es la manera en que el mundo
ve a la Iglesia: como una institución opresora
que solo quiere controlar a sus miembros,
que les prohíbe vivir bien y disfrutar la vida.
Pero si nos tomamos el tiempo para com-
prender bien quién es Jesús, por qué vino y
por qué quiso establecer una Iglesia, com-
prenderemos cuál es nuestra propia misión y
lo bella y grandiosa que es. También lograre-
mos comprender por qué la Iglesia enseña lo
que enseña, pues todas sus enseñanzas están
arraigadas en Cristo mismo y tienen el pro-
pósito de guiarnos hacia una vida plena.
La misión de Jesús
Vayan y hagan
discípulos de todas
las naciones… y
enséñenles a guardar
todo lo que yo les
he mandado".
M T 28 ,19 -20
P O R V L A D I M I R
M A U R I C I O - P É R E Z
MISIÓN PRINCIPAL