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2026_EPC_Agosto-Septiembre

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¿Por qué un padrino debe ser católico? Porque la misión de un padrino es específicamente católica. Un padrino no es simplemente un mentor, un modelo a seguir o un adulto que brinda apoyo. Se le confía ayudar a otra persona a vivir la fe católica, a participar en la vida sacramental de la Iglesia y a permanecer fiel a Cristo. La Iglesia no cuestiona si los no católicos son buenas personas. Más bien, reconoce una verdad sencilla: nadie puede transmitir aquello que no profesa personalmente ni procura vivir. 21 EL PUEBLO CATÓLICO | AGOSTO-SEPTIEMBRE 2026 ¿Quién puede ser padrino o madrina? La Iglesia establece los requisitos y responsabilidades de los padrinos en los cánones 872–874 del Código de Derecho Canónico. Un padrino debe: SER CATÓLICO BAUTIZADO HABER RECIBIDO LA CONFIRMACIÓN Y LA EUCARISTÍA TENER AL MENOS 16 AÑOS (A MENOS QUE SE CONCEDA UNA EXCEPCIÓN) LLEVAR UNA VIDA COHERENTE CON LA FE CATÓLICA ESTAR DISPUESTO Y CAPAZ DE CUMPLIR CON LAS FUNCIONES DEL CARGO NO SER EL PADRE NI LA MADRE DE LA PERSONA QUE VA A SER BAUTIZADA Una invitación más profunda Quizá la pregunta más importante no sea: "¿Quién reúne los requisitos para ser padrino?", sino: "¿Quién nos está ayudando a convertirnos en santos?". Cuando la Iglesia habla de los padrinos, en realidad se refiere al discipulado, al acompañamiento y a la familia espiritual. Está invitando a los padres a identificar a alguien que les ayude a asumir la hermosa responsabilidad de conducir a su hijo hacia Cristo. Tal vez por eso esta conversación es tan importante. Porque en el corazón del bautismo no hay un requisito, sino una promesa. La pro- mesa de que Dios ha reclamado a este niño como suyo. La promesa de que la Iglesia caminará junto a esta familia. La promesa de que los padrinos, junto con los padres, ayudarán a ese niño a descubrir la verdad más grande de todas: que es profundamente amado por Dios y llamado a ser santo. Por eso, quizá la pregunta final sea esta: si los padrinos son ele- gidos para ayudar a conducir a alguien al cielo, ¿quién en mi vida es verdaderamente capaz de ayudar a otra persona a recorrer ese camino? O quizá una pregunta aún más personal: si he sido elegido para ser padrino o madrina, ¿estoy dispuesto a hacer más que estar junto a la pila bautismal? ¿Estoy dispuesto a caminar con alguien en su camino hacia el cielo? ¿Por qué los padrinos deben vivir la fe? Esta pregunta suele surgir cuando se habla del matrimonio católico, de la asistencia a la Misa u otros aspectos de la vida católica. El canon 874 exige que un padrino lleve una vida de fe para poder compartirla. Un padrino debe esforzarse por seguir a Cristo y a su Iglesia porque la fe se transmite no solo mediante la enseñanza, sino también mediante el testimonio. El discipulado se contagia tanto como se enseña. Los niños y los jóvenes aprenden no solo de lo que decimos, sino también de cómo vivimos. La Iglesia no pide perfección, sino autenticidad. Y, si me permiten añadir una más: COMPRENDER LA BELLEZA Y LA MISIÓN DE AQUELLO QUE SE LE PIDE

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