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2026_EPC_Agosto-Septiembre

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¿P or qué la preparación para el bautismo a veces parece una carga en lugar de una buena noticia? ¿Qué cambiaría si ayudáramos a los padres a acercarse a la preparación bautismal con el mismo entusiasmo e intención que ponen en cualquier otro acontecimiento importante en la vida de sus hijos, no porque sea otro evento que organizar, sino porque es el comienzo de la vida de su hijo en Cristo? Cuando los padres preguntan: "¿Por qué esta persona no puede ser padrino o madrina de mi hijo?", a menudo están planteando una pregunta más profunda: "¿Por qué le importa tanto a la Iglesia?". Honestamente, es una excelente pregunta. De hecho, tal vez sea precisamente la pregunta que deberíamos hacernos. La respuesta es sen- cilla: porque la Iglesia se preocupa profundamente por el niño, por los padres y por el camino de fe para toda la vida que comienza en el bautismo. Con demasiada frecuencia, las conversaciones sobre los padrinos comienzan por los requisitos. ¿Pero qué pasaría si comenzaran con una misión? Antes de preguntarnos quién puede ser padrino o madrina, deberíamos preguntarnos: ¿qué es un padrino o una madrina? POR ALEJANDRA BRAVO Directora de evangelización y ministerios de vida familiar Arquidiócesis de Denver 19 EL PUEBLO CATÓLICO | AGOSTO-SEPTIEMBRE 2026 ¿Qué son los padrinos? M uchas personas saben que un padrino o una madrina acompaña a la familia durante la cere- monia del bautismo. Menos personas compren- den lo que sucede en el sacramento y lo que la Iglesia espera que continúe mucho después de ese día. La Iglesia enseña que un padrino o madrina es una persona elegida para ayudar al bautizado a vivir fielmente la vida cristiana. Los padrinos ayudan a los padres en la formación de la fe de sus hijos y sirven como compañeros espirituales a lo largo de la vida. Un padrino no es elegido simplemente porque se le quiere. Es elegido porque puede ayudar a alguien a acercarse más a Cristo. En una cultura que a menudo se centra en las cele- braciones, la Iglesia nos recuerda que el bautismo es el comienzo de una nueva vida en Cristo, no solo otro evento más. Por medio del bautismo nos convertimos en hijos adoptivos de Dios, miembros de la Iglesia y partícipes de la vida de gracia (CIC 1213). La misión de un padrino es ayudar a proteger, nutrir y fortalecer esa vida de fe. El Catecismo de la Iglesia Católica describe a los padrinos como "creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristiana" (CIC 1255). La tarea de los padrinos no termina cuando concluye la celebración sacramental. Su misión espiritual apenas comienza. ⊲ La Iglesia se preocupa profundamente por el niño, por los padres y por el camino de fe para toda la vida que comienza en el bautismo". Foto de Nicole Perez

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