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2026_EPC_Agosto-Septiembre

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"Creo que quedó una semilla plantada en mi corazón desde mucho tiempo atrás. Desde adoles- cente ya sentía curiosidad por Jesús y mi corazón estaba abierto a él, aunque de manera silenciosa. Cuando acudí a él en uno de los momentos más dolorosos de mi vida, Dios, en su amor y misericor- dia, salió a mi encuentro. Extendió sus brazos, me abrazó y me ofreció el consuelo, la paz y la fortaleza que tanto necesitaba", compartió Dee. "Ahora veo que no fue una conversión repentina, sino el desa- rrollo de una relación que Dios había cultivado con paciencia desde hacía muchos años". Esa experiencia la llevó a buscar más. Se integró a un estudio bíblico protestante, donde aprendió a hablar con Jesús e incluso a pedirle que fuera su Salvador. Su fe se encendió y comenzó a desear recibir el bautismo. Cuando compartió esa decisión con su esposo, católico de toda la vida, ambos decidieron partici- par juntos en la Orden de Iniciación Cristiana para Adultos (OICA) en la parroquia Holy Name of Jesus, en Steamboat Springs. "Con él a mi lado me sentía tranquila", dijo Dee. "Él es mi apoyo. Ha sido una experiencia maravi- llosa. Y estudiar la palabra de Dios es algo increíble". Ahora, recién bautizada, Dee asegura que su vida "ha mejorado diez veces más". "Si hablaran con mis amigos y mi familia, dirían que siempre he sido una persona alegre", comentó. "Siempre he sido feliz, pero ahora me siento mucho más feliz y en paz. Puedo decir con toda certeza que tengo una paz total gracias a todo lo que Dios me ha enseñado. Lo único que quiero es compartir su mensaje". de Dios: "Sigue buscán- dolo". Ese encuentro, junto con el acompañamiento fiel y lleno de amor de varios compañeros de trabajo, tanto sacerdotes como laicos, durante más de 20 años, se encargó de las semillas que Dios había sembrado. "Trabajo con personas que reflejan lo que significa vivir y servir en el nombre de Cristo", compartió Ryan. "Estoy rodeada de personas que son un verdadero ejem- plo de lo que significa vivir en el nombre de Cristo". Con el tiempo, ese testimonio dio fruto y Ryan, junto con su esposo y su hijo, comenzó la OICA en la parroquia Christ the King de Denver. Recién bautizada, Ryan dice que su corazón arde de fe. "Me ha cambiado y me ha conmovido profun- damente", compartió. "Quiero darle eso a mi hijo. Como yo no lo tuve al crecer y pasé tanto tiempo vagando sin rumbo, deseo con todas mis fuerzas darle esa brújula moral, esa guía, esa vida. Si lo único que logro darle es una vida en Cristo, enton- ces habré cumplido mi misión como madre". En pocas palabras, Ryan dice que su corazón está lleno de admiración y gratitud. "Simplemente me siento muy bendecida y pro- fundamente agradecida de haber llegado, por fin, a este lugar donde ahora tengo esa paz", concluyó. Del dolor a la paz Para Ryan Sherman, la fe llegó lentamente, incluso a costa de mucho sufrimiento. Creció en un hogar sin religión y marcado por numerosas dificultades, por lo que no tenía ningún interés en la fe. Sin embargo, un giro providencial y doloroso de la vida la llevó a Colorado en busca de empleo y terminó trabajando en Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Denver. Rodeada diariamente de personas católicas, comenzó poco a poco a abrirse a la fe y dio sus primeros pasos en el cristianismo asistiendo a una megaiglesia. Con frecuencia invitaban a los asis- tentes a bautizarse y esa invitación permanecía en su corazón, aunque todavía no estaba preparada. Un día, de manera inesperada, una compañera de trabajo de Caridades Católicas se acercó para transmitirle un mensaje que sentía haber recibido EL PUEBLO CATÓLICO | AGOSTO-SEPTIEMBRE 2026 27

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