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De un personaje a su Salvador Dee Walker conoció a Jesús por primera vez cuando era niña, a través de una pequeña pantalla de televisión en Vietnam. Criada en el budismo, quedó cautivada por la película Jesús de Nazaret, protagonizada por Charlton Heston, y cada Semana Santa la veía y lloraba. Pero había un detalle: prácticamente no sabía nada de la Biblia ni de Jesús, salvo que Jesús había sufrido enor- memente. Aun así, ese sufrimiento despertó su respeto y su curiosidad. Décadas después, ella y su familia se establecieron en Estados Unidos. Ya casada, atravesó con su esposo una etapa muy difícil durante la pandemia de COVID-19. En medio de ese sufrimiento, volvió la mirada hacia aquel hombre que había conocido en la televisión cuando era niña. la miren por su apariencia. Sin embargo, en aquella Misa ocurrió algo muy distinto: la recibieron con una enorme sonrisa. "Fue la experiencia más acoge- dora que había tenido en mucho tiempo, porque estoy acostum- brada a todo lo contrario", com- partió Aleah. "Pero ahora estas personas me miraban y me son- reían. Eso fue muy bonito y recon- fortó mi corazón. Sentí un poco de nervios, pero, sinceramente, me sentí bienvenida desde el primer momento". A partir de ahí, Aleah comenzó su proceso para convertirse a la Iglesia católica. Encontró un lugar donde podía hacer preguntas, conocer personas nuevas y ena- morarse de la fe católica. Ahora, después de haber recibido el bautismo, dice que su "corazón se ha abierto por completo". "En realidad no comprendía muchos aspectos del amor de Jesucristo y ahora sé que soy capaz de amar con su amor, incluso a mis enemigos", dijo Aleah. "También me ha dado mucha más paciencia, porque ahora puedo detenerme y pensar de verdad en mis acciones, ya que tendré que confesarlas". De la carencia al amor Aleah Ponce de León creció en una familia protestante, pero dejó la Iglesia a los 12 años sintiendo resentimiento y una profunda falta de amor. Después de casarse con su novio de la prepa- ratoria, comenzaron a surgir grandes preguntas sobre la familia y la fe, especialmente cuando los suegros de Aleah, católicos, hablaron con sus hijos adultos sobre la importancia del bautismo. "Estábamos hablando de lo importante que es bautizar a los hijos, y eso me hizo darme cuenta de lo significativo que es en la vida", contó. "Empecé a reflexionar sobre mi vida espi- ritual y sobre dónde estaba mi fe, así que tuve que enfrentarme a estas cuestiones tan impor- tantes para nuestra vida". La pareja comenzó a buscar iglesias y encontró la parroquia St. Ignatius of Loyola, en Denver, donde se sintieron profundamente bienvenidos. Aleah vive con síndrome de ovario poliquístico (SOP) y está acostumbrada a que 26 AGOSTO-SEPTIEMBRE 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO

