Al acercarnos a los 250 años de nuestra nación, contemplamos a los muchos santos y testigos que Dios ha
suscitado para edificar su Reino en la tierra. Estas almas brillan por su valiente anuncio del evangelio, su vida de
oración, su amor por los pobres y su sincero deseo de buscar el corazón de Dios. Ellos nos muestran que Dios llama
siempre a los fieles a vivir con virtud y fe y que, junto con nosotros, quiere transformar el mundo.
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JUNIO-JULIO 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO