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45 ARZOBISPO SAMUEL J. AQUILA | EL PUEBLO CATÓLICO ¿Quién forma tu manera de ver el mundo? ¿Es Jesucristo, o son los medios de comunicación, la política, el materialismo, cualquier otro '-ismo' o ideología?" E scuché con frecuencia esta pregunta del arzobispo Samuel durante los cuatro años en que lo serví como su secretario personal, y resume bien su enfoque como pastor: que los fieles de la arquidiócesis lle- guen a tener una relación real, perso- nal y profunda con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Solo Dios sacia el anhelo de todo corazón humano. Solo Dios puede sanar las heridas profundas que el pecado causa. Solo Dios da propósito y sentido a nuestras vidas. Dos acontecimientos ayudaron a aclarar y enfocar esta visión pastoral. El primero fue el libro "De la cristiandad a la misión apostólica", publicado por la Universidad de Mary. El texto explica con claridad que vivimos en una época distinta que requiere un enfoque dife- rente al que conocíamos en la Iglesia durante los últimos siglos. Como dijo alguna vez el papa Francisco: "No esta- mos en una época de cambios, sino en un cambio de época". Hoy ya no existen las estructuras sociales que antes sos- tenían el crecimiento en la santidad, y muchos ni siquiera han escuchado la buena nueva. Esto significa, que "el amor de Dios" no es un simple lema, sino una noticia revolucionaria, pues muchos desconocen que Dios quiere tener una relación personal con ellos. El segundo acontecimiento está relacionado con esto: el encuentro con el equipo de ACTS XXIX, una organiza- ción con sede en Detroit que que pro- clama el evangelio en toda su sencillez, profundidad y poder. Ellos descubrie- ron que muchas personas no conocen la historia del amor de Dios por noso- tros en medio de un mundo herido, y comenzaron a compartir la buena nueva de Jesucristo a través de retiros y charlas, conocidos hoy como The Rescue Project. El arzobispo Samuel los llevó a Denver para ayudar a sacerdo- tes, diáconos y laicos en el ministerio de comunicar mejor el evangelio a quienes necesitan escucharlo. Al darse cuenta de que incluso algunos católi- cos que asisten cada domingo a Misa no han escuchado el evangelio procla- mado con tanta claridad, el arzobispo pidió que se anunciara en cada parro- quia durante el Adviento del 2021, para que todos pudieran escuchar de nuevo el mensaje salvador de la encarnación, la muerte y la resurrección de Cristo. Poco después, el papa Francisco anunció el Sínodo sobre la sinodalidad. Al involucrarnos en este proceso, el arzobispo estaba convencido de que, si estábamos dispuestos a escuchar, el Espíritu Santo seguiría hablando y guiando a la arquidiócesis. Yo tuve la bendición de formar parte del equipo sinodal y de ser testigo de la acción del Espíritu durante las sesiones de escucha en las parroquias. En toda la arquidiócesis —zonas urbanas y rura- les, comunidades de habla inglesa y de habla hispana— participantes jóvenes y adultos tuvieron verdaderos encuen- tros con el Espíritu Santo. Una y otra vez recibían los mismos mensajes en la oración: la centralidad de Jesucristo, la necesidad de más horas de adoración eucarística y la urgencia de la sana- ción que el divino médico ofrece en la vida de las personas y las familias. En respuesta, el arzobispo llevó a Denver el centro de sanación St. John Paul II para dirigir retiros para individuos y matrimonios tanto en inglés como en español. La necesidad de una relación real con las personas de la Trinidad, de un modo que transforme por completo nuestra vida, también se manifestó en gestos más sencillos. Con el deseo de que todos los fieles tuvieran este encuentro con Dios, el arzobispo sabía que debía tomar la ini- ciativa: salir al encuentro del pueblo de Dios para anunciarles que él los busca, los ama y los desea. En sus encuentros con personas sin hogar o con disca- pacidades, siempre quería que quien estuviera frente a él se llevara una cer- teza: que Dios es real y se preocupa por cada uno de manera personal. Tam- bién deseaba visitar cada decanato de nuestra extensa arquidiócesis, para que la gente supiera que Dios los ve y quiere acercarse a ellos. Me alegra que hayamos podido hacerlo en el tiempo que me tocó acompañarlo. En el ámbito de la administra- ción, quería que todo ministerio de la arquidiócesis brotara de esta relación personal con Dios. Tener habilidades y competencias que favorezcan la misión de la Iglesia no basta; la Iglesia no puede convertirse en otra ONG, como ha dicho en varias ocasiones el papa Francisco. Nuestro ministerio debe surgir de esta relación con Dios. Para ayudar con esto, el arzobispo Samuel creó un equipo en el centro pastoral que ayudara a toda la Curia a vivir y trabajar desde este encuentro. Tomando su nombre y misión de las palabras de Cristo en el capítulo 15 del Evangelio de San Juan, el Equipo Juan 15 existe para ayudar a los individuos en la Curia a permanecer en relación con Jesucristo y dar fruto abundante. Al ofrecer Misas, confesiones, confe- rencias espirituales, oportunidades de caridad y oración comunitaria, nuestra curia arquidiocesana se ha transfor- mado, de modo que los servicios que se brindan a parroquias, apostolados, escuelas y fieles surgen del encuentro personal con el Padre, el Hijo y el Espí- ritu Santo. La mayoría de la gente no tiene la oportunidad de ver y hablar diaria- mente con el arzobispo. Como su secre- tario, considero una verdadera bendi- ción haber podido presenciar cada día a un pastor que crecía en su relación con las personas de la Santísima Trinidad y que no deseaba nada más que todos en la arquidiócesis tuvieran el mismo encuentro transformador con aquel que es el amor mismo. ⊲ POR EL PADRE TOM SCHERER Sacerdote secretario del arzobispo, 2021-2025

