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el Catecismo define el amor conyugal va de la mano con el acto de la entrega: "El amor conyugal comporta una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona —reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad—; mira una unidad profundamente personal que, más allá de la unión en una sola carne, conduce a no tener más que un corazón y un alma; exige la indisolubilidad y la fidelidad de la donación recí- proca definitiva; y se abre a fecundidad. En una palabra: se trata de características normales de todo amor conyugal natural, pero con un sig- nificado nuevo que no solo las purifica y con- solida, sino las eleva hasta el punto de hacer de ellas la expresión de valores propiamente cristianos" (CIC 1643). Después de casi 12 años de matrimonio y siete hijos, puedo dar fe, desde mi experiencia personal, de que el arte de la entrega está en el corazón de lo que hago cada día como esposo y padre, aunque de manera muy imperfecta. De hecho, y quizá de forma paradójica, cuanto más me vacío de mí mismo por mi esposa y nuestros hijos, más me lleno de esa gracia sobrenatural que me sostiene en los momentos de prueba que inevitablemente surgen en el matrimonio, desde los tiempos de tensión económica hasta esas largas noches con un bebé que no duerme. En términos generales, mi familia funciona 6 FEBRERO-MARZO 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO l pronunciar estas dos palabras, el hombre y la mujer hacen mucho más que prometerse ser el uno del otro, aunque, sin duda, eso también lo hacen. El "sí, acepto" es un consentimiento mutuo mediante el cual el esposo y la esposa se someten completa y totalmente el uno al otro en una alianza sagrada que no puede deshacerse: "yo te pertenezco y tú me perteneces". Aunque la pareja dice "sí, acepto" en el altar, estas dos palabras bien podrían sustituirse por una sola, aún más precisa, para describir lo que ocurre en el sacramento del santo matrimonio: la entrega. Y, en efecto, esta palabra encierra la esencia misma del matrimonio. Es una entrega total y completa entre el uno y el otro. La entrega, por su propia naturaleza, es un acto voluntario de renunciar o ceder el control de algo por el bien de algo o de alguien más. En el caso del matrimonio, los esposos entregan todo por el bien del otro y del vínculo matrimonial. Esto es, en esencia, lo que la Iglesia llama "amor conyugal " en el Catecismo de la Iglesia Católica, y, de hecho, la forma en que A

