Issue link: https://elpueblocatolico.uberflip.com/i/1541792
S I E S TÁ S D I S P U E S TO A A B R A Z A R L A A L EG R Í A D E U N A M A N E R A N U E VA E S T E A Ñ O, AQ U Í TI E N E S A LG U N A S S U G E R E N CI A S PA R A H ACE R LO R E A L I DA D. Ve el mundo con ojos de niño. Si creciste en un lugar donde caía nieve, no había nada más emocionante que escuchar las palabras "¡día de nieve!". Paradójicamente, cuando los adultos decidían que hacía demasiado frío para ir a la escuela, lo único que queríamos era salir a jugar en la nieve. Construir iglús, lanzarnos en trineo o tener gue- rras de bolas de nieve era lo máximo. Cuando el frío o el cansancio nos vencían, regresábamos a casa por una taza de chocolate caliente, mejor aún si tenía esos pedacitos de malvavisco secos. En esos días, nadie pensaba en las tareas ni en el plan de matemáticas: simplemente disfrutábamos el regalo recibido. Si no sabes cómo recuperar ese asombro, observa a tus hijos, a tus alumnos o mira una película como Quisiera ser grande o El duende. Los niños se maravillan de muchas cosas porque casi todo es nuevo para ellos. Si alguna vez has viajado y te has sentido impresionado ante la belleza de una catedral construida durante siglos o ante una maravilla natural como el Gran Cañón, recuerda esa sensación y deja que penetre tu corazón. Todo puede verse como una muestra del amor infinito de Dios si lo contemplamos con mirada de niño. Cuando alguien anuncia un embarazo, la reacción natu- ral es de felicitación y entusiasmo. Es un milagro que una nueva vida comience en el vientre de una madre. Cuando nace el bebé, no podemos evitar maravillarnos: los padres pueden pasar horas mirando a su recién nacido dormir. La gente sonríe de manera instintiva al ver a un bebé; estamos hechos para reaccionar con alegría ante la vida nueva. El hecho de que Jesús, ¡nuestro Salvador!, venga al mundo en forma de un niño, un verdadero regalo del Padre, debería hacernos sonreír y llenarnos de felicidad. Deja a un lado cualquier "problema" que tengas con Dios e imagina a Jesús como un bebé. Si necesitas ayuda, ve una foto tuya de cuando eras pequeño, de tus hijos o algún video gracioso de bebés. Permite que esa sensa- ción pura de alegría al ver la carita de un bebé te llene el corazón. Lleva esa mirada de asombro y la alegría del Niño Jesús al momento presente y compártela con quienes te rodean. Elige con cuidado cómo pasarás tu tiempo esta temporada y procura llevar una actitud de alegría a cada encuentro, dentro y fuera de casa. Requiere intención y esfuerzo, pero hará que tus momentos sean más plenos y agradables para todos. ¡Todos tenemos tantas cosas por las cuales estar agradecidos! ¿Qué tal si una oración en esta temporada sonara así: Dios, como Padre, quiere darnos el precioso regalo de su Hijo. Y como todo buen padre, desea vernos disfrutarlo con alegría. Te invito a adoptar de manera intencional un corazón agradecido, una actitud alegre y un sentido de asombro infantil esta temporada. Imagina si todos lo hiciéramos, si cada uno optara por la alegría… ¡seguro sucederían cosas maravillosas! asomo RECUPERA EL SENTIDO DEL presente SÉ INTENCIONAL Y PLENAMENTE alegría RECUERDA QUE LOS BEBÉS TRAEN "Padre celestial, gracias por el don del nacimiento de tu Hijo, mi hermano y Salvador, Jesús. Ayúdame a experimentar más profundamente la alegría de este regalo y a compartirla con cada persona que encuentre hoy". gratitud ENFÓCATE EN LA alegría UN REGALO LLENO DE 22 DICIEMBRE 2025-ENERO 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO

