Issue link: https://elpueblocatolico.uberflip.com/i/1541792
¿N O E S TOY YO AQ U Í? ": E L CO N S U E LO M AT E R N A L D E G UA DA LU P E Q U E N O S CO N D U CE A J E S Ú S El Nican Mopohua, relato en náhuatl del siglo XVI que narra en detalle las apariciones de la Virgen de Guadalupe a san Juan Diego en 1531, ofrece una de las expresiones más hermosas del amor maternal de la Virgen de Guadalupe. En su diálogo con Juan Diego, María se pre- senta como "la perfecta siempre Virgen Santa María" y "Madre del verdaderísimo Dios", mostrando que todo en ella conduce a Cristo. Su deseo de que se le construya una "casita sagrada" revela su misión: "mostrarlo, ensal- zarlo" y "entregarlo a las gentes en todo mi amor personal". A través de estas palabras, la Virgen de Guadalupe manifiesta que su maternidad no es solo hacia Jesús, sino también hacia "todos los hombres … los que me amen, los que me llamen, los que me busquen", prometiendo escuchar su llanto y sanar "sus diferentes penas". En otro momento del relato, María consuela a Juan Diego con una ternura que sigue conmoviendo al corazón del continente. Lo invita a no temer "nin- guna … cosa punzante y aflictiva" y le recuerda con fuerza su presencia mater- nal: "¿No estoy yo aquí, que tengo el honor y la dicha de ser tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo?". Estas expresiones, como "¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?", revelan a una Madre que acom- paña, protege y devuelve la paz. Para vivir apropiadamente la temporada de fiestas y expresar nuestra generosidad, consideremos los siguientes puntos, iluminados por el ejemplo de María: • El regalo navideño debe trascender lo material y reflejar nuestra participación en el misterio de la encarnación de Jesús, así como lo hizo María al ofrecerlo al mundo con amor. • Recordemos que estamos llamados a dar de corazón, con sencillez, imitando a la madre que recibió el mayor regalo de Dios y lo entregó a todos. • No olvidemos que estamos llamados a vivir la solidaridad con los pobres y con los pecadores. Siguiendo el corazón compasivo de María, podemos compartir nuestra mesa y nuestra celebración con quienes no tienen nada o con quienes solemos mantener a distancia. • Y finalmente, vivamos esta temporada a imitación de Cristo y de María, ofreciendo nuestro tiempo, nuestra presencia, nuestro amor y nuestra generosidad a quienes más lo necesitan. Como bautizados, estamos llamados a vivir mostrando y celebrando la fe que hemos recibido como un regalo de Dios. Siguiendo a María, que acogió ese don con humildad y alegría, celebremos y regalemos lo que realmente importa: tiempo, compañía y amor. Y que María del Cielo, que supo entregarse sin reservas, nos acompañe en esta tarea. DICIEMBRE 2025-ENERO 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO 30 M A R Í A , M O D E LO D E G E N E R O S I DA D N O S R EG A L A A S U H IJ O Así mismo, en Navidad, María nos enseña que el verdadero regalo nace del corazón: ella entrega a Jesús al mundo con amor y sencillez. Su gesto maternal ilumina nuestra manera de entender los regalos navideños, que no son solo objetos materiales, sino signos visibles de las bendiciones recibidas y de la invitación a vivir la generosidad y la entrega a los demás. El papa Francisco, en su audiencia general del 9 de enero del 2013, recordó que en el centro de la Navidad está "el don": Dios "quiso hacerse don para los hombres" y nos mostró que, al dar, lo más importante no es el valor material, sino entregar "un poco de sí mismo". También advirtió que, a veces, intentamos reemplazar el corazón con "cosas materiales", perdiendo el sentido verdadero del amor que se dona. A la luz de esta enseñanza del papa sobre la Navidad como donación, comprendemos mejor por qué el Adviento resalta la espera de Jesús y la devoción a María: ella encarna la entrega total con su "sí", abriendo el camino para que el Salvador venga al mundo. La celebración de Nuestra Señora de Guada- lupe actúa como esa "estrella" que guía a todos los pueblos del continente americano hacia Cristo y, al mismo tiempo, refuerza el sentido profundo del Adviento: preparar el corazón para recibir al Señor. Su mensaje nos anima a vivir una generosidad semejante a la de María, entregándonos con amor a los demás, sin esperar nada a cambio.

