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E n el tiempo de Adviento, cuando la Iglesia se llena de expectativa ante la llegada de nues- tro Salvador, es fácil olvidar que la Virgen de Guadalupe está siempre en el centro de las celebra- ciones. Sin embargo, su figura brilla más que nunca con una luz especial. María, mujer de fe y espe- ranza, nos enseña a esperar en silencio, con el cora- zón abierto a la voluntad de Dios. En su "sí", nos recuerda que, en medio de la oscuridad del mundo, la fe puede hacer resplandecer la luz de Cristo. Durante el mes de diciembre, su presencia maternal se hace aún más presente a través de las fiestas marianas que celebramos: la Inmaculada Concepción (8 de diciembre), Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre) y Nuestra Señora del Nuevo Adviento (16 de diciembre). A través de estas celebraciones, la santísima Virgen María nos hace una invitación personal a vivir el evangelio con alegría, solidaridad y una fe encarnada en el Espíritu Santo. L A PRE SENCI A DE M A RÍ A EN L A E SPER A DEL S A LVA DO R En Adviento, la Iglesia contempla a la Virgen María como modelo de fe y de espera, recordando, como señala el Directorio sobre la piedad popular, que la liturgia la presenta "de modo ejemplar", al traer a la memoria a las mujeres de la Antigua Alianza que fueron "figura y profecía de su misión" y al destacar la actitud con la que ella se adhirió "total e inmediatamente" al plan salvífico de Dios, acompañando los "acontecimientos de gracia" pre- vios al nacimiento de Jesús (#101). En el continente americano, esta mirada mariana se intensifica con la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, que, según el mismo direc- torio (#102), "acrecienta la disposición para recibir al Salvador" y muestra a María como la "estrella radiante" que iluminó el anuncio de Cristo a estos pueblos. Así, tanto en la liturgia universal como en la devoción guadalupana, María se vuelve una guía cercana que acompaña el camino de Adviento y prepara el corazón para la venida del Señor. las angustias del pueblo de Dios". El papa Francisco añadió que este abrazo mariano revela la vocación profunda del con- tinente: ser una tierra donde "pueden convi- vir pueblos diferentes", capaz de "respetar la vida humana en todas sus fases" y de acoger a migrantes, pobres y marginados. De este modo, enfatizó que este es "el mensaje de Nuestra G UA DA LU P E: U N M E N S A J E D E A M O R Y ACO G I DA PA R A N U E S T R O TI E M P O Al reflexionar sobre la presencia maternal de María en la historia de nuestro continente, el papa Francisco, en su audiencia general del 11 de diciembre del 2013, profundizó en su papel como madre y evangelizadora de América. Explicó que la imagen en la tilma fue "un signo profético de un abrazo", un abrazo destinado a todos los habi- tantes de estas tierras: quienes ya vivían en ellas y quienes llegarían en siglos posteriores. Es así como se manifiesta la ternura de una madre que comparte "las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y 28 DICIEMBRE 2025-ENERO 2026 | EL PUEBLO CATÓLICO ¿No estoy yo aquí, que tengo el honor y la dicha de ser tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo?".

