8
OCTUBRE-NOVIEMBRE 2025 | EL PUEBLO CATÓLICO
Dios también sana a través de otros
La buena noticia es que existen psicólogos católicos,
profesionales de la salud mental que integran la fe y la
razón. Ellos ven a la persona en su totalidad: cuerpo,
mente y alma. Saben que fuimos creados por Dios con
una dignidad profunda, y por eso ofrecen una atención
integral.
Es importante saber que Dios ya nos ha desatado
de las cadenas que nos esclavizan, pero a veces somos
nosotros los que no queremos soltarlas. Nos aferramos
a lo que no nos hace bien, o creemos que lo dañino es
normal. Pero Dios nos llama a confiar en él, aunque la
ayuda venga de maneras que no esperábamos. Jesús nos
invita: "Vengan a mí todos los que están fatigados y
sobrecargados, y yo los aliviaré" (Mateo 11, 28).
Claro, no es fácil abrir el corazón a otros, mucho
menos a desconocidos. Podemos pensar que seremos
juzgados, que nadie nos va a entender. Peor aún,
muchos crecimos con la idea de que " lo que pasa en
la familia se queda en la familia", cuando en realidad,
todo el vecindario ya lo sabe. Por lo tanto, tengamos la
valentía y la humildad de pedir ayuda. Porque solo en la
vulnerabilidad y en la confrontación de nuestras heridas
podemos sanar, como lo hicieron los israelitas en el
desierto.
Solo al ir por donde no queremos ir, seremos lo que
no somos, como decía san Juan de la Cruz. Recordemos
también las palabras que Nuestra Señora de Guadalupe
le dijo a san Juan Diego: "¿No estoy yo aquí, que soy tu
madre?" No tengamos miedo. Dios siempre está listo para
ayudarnos, incluso a través de otros.