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2025_EPC_Agosto-Septiembre

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2 AGOSTO-SEPTIEMBRE 2025 | EL PUEBLO CATÓLICO CO LU M NA D E L AR ZO B I S P O A l mirar hacia atrás en mi vida, me lleno de gratitud al Padre que me ha concedido tantas gracias y bendiciones. Él realmente me buscó cuando estaba perdido y me acercó al amor compartido entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, especialmente a través de la belleza. La belleza me ha revelado la grandeza de Dios, que alguien ha provocado lo bello de la creación y que no es simple- mente un accidente. Digo con plena convicción: mi vida es un mero don, y el Señor ha sido generoso conmigo. Me ha enseñado que la conversión es un camino que dura toda la vida. En esta edición de testimonios de El Pueblo Católico, me alegra compartir con ustedes algunos momentos clave en mi vida donde Jesús reveló su amor y me llamó a la conversión. Cuando era joven, dos libros cam- biaron mi vida. El primero fue El costo del discipulado de Dietrich Bonhoeffer. Cuando lo tomé, era estudiante uni- versitario en la Universidad de Colo- rado Boulder, alejado de la Iglesia y viviendo un estilo de vida típico del mundo. Al sumergirme en las ideas de Bonhoeffer, me impactó el concepto de gracia barata versus la gracia cos- tosa. La gracia barata significa que la salvación que Jesús nos ofrece no nos cuesta casi nada. No necesitamos convertirnos, arrepentirnos, cambiar de vida, renunciar a nada ni reconocer o evitar el pecado. Es barata. ¡Pero la gracia es costosa! El precio de la salva- ción lo es todo; toda tu vida. El precio para seguir a Jesús como su discípulo no podría ser más alto. Mientras meditaba este concepto, el Espíritu Santo comenzó a conven- cerme de la realidad de Jesucristo. Ya no podía ver a Jesús solo como una figura histórica para estudiar o solo un buen hombre. Supe que Jesús era la verdad y que él era la única persona que podía perdonar el pecado y ofrecer la vida eterna. El Espíritu Santo también me hizo consciente de que el llamado de Jesús a seguirlo es tan real hoy como lo fue para los apóstoles. Significa dejarlo todo para seguir a Jesús. Supe que tenía que responder a la invitación de Jesús. Fue en ese momento cuando decidí seguir a Jesús como su discípulo y comencé a soltar mis ambiciones mundanas. El versículo que asocio con esta expe- riencia viene del Evangelio de Juan: "Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; Conversión: Un camino de El costo del discipulado de Dietrich Bonhoeffer Confesiones de San Agustín

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