E L P U E B L O C A T Ó L I C O | 13
Como padres de familia, a menudo nuestra principal pre-
ocupación son nuestros hijos. Así hacemos a un lado nuestro
bienestar personal, incluyendo lo más esencial, nuestra salud
espiritual. Mandamos a nuestros hijos al catecismo o al grupo
de jóvenes por su propio bien, pero descuidamos nuestro
propio camino con Dios y creemos que nos estamos sacri-
ficando por ellos. Pero debemos entender que el bienestar
espiritual de nuestros hijos depende del nuestro. Lo mejor
que podemos hacer por ellos es convertirnos al Evangelio
y dejar que Dios sea el Señor de nuestra vida. No podemos
omitir este paso. Los hijos aprenden del ejemplo de los
padres, así que nuestra conversión debe ser lo primero.
Tu relación con
Dios es igual de
importante que
la de tus hijos
Podríamos pensar que
lo mejor sería no tener una
familia en este tiempo. Sin
embargo, la familia es la
base de nuestra vida, donde
aprendemos todo lo esen-
cial. La familia es necesaria
en cualquier época de la
historia, pero debemos ajus-
tar nuestra visión de la vida
familiar para adaptarnos
mejor a las necesidades de la
época presente. A continua-
ción, comparto tres princi-
pios que pueden preparar a
nuestras familias a aceptar
el llamado apostólico de
Jesucristo.
1 Este artículo ha sido traducido y
adaptado del original en inglés
"Raising Families in an Apostolic
Age".
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